La nueva reforma educativa

Este año estoy volcada en la realización del Máster de profesorado de secundaria para trabajar en la enseñanza formal. Cuanto más descubro las posibilidades de esta actividad profesional, mayor atracción siento. Por eso, estoy algo desconectada de las redes y tengo un poco abandonado el blog, pero resisto este año académico intenso sabiendo que todo esfuerzo tiene su recompensa. Inicio con esta publicación una nueva sección dedicada a reflexiones sobre la educación, que inevitablemente me asaltan después de un intenso periodo recopilando información.

Comienzo con la tan esperada reforma educativa y mi visión sobre cómo debería establecerse un cauce adecuado para lograr un mínimo consenso, que hasta ahora ha brillado por su ausencia. No voy a descubrir seguramente nada nuevo, pero es una visión personal fruto del acercamiento realizado a diferentes perspectivas, y que quizás para alguien pueda resultar de interés.

En cuanto a la información sobre la formación actual que se realiza al profesorado, me gustaría en algún momento profundizar sobre ese aspecto desde una visión evidentemente crítica, puesto que hay muchos fallos y lagunas en este sentido y debería preocuparnos seriamente la visión puramente económica y mercantilista de todo ello. Próximamente ahondaré en esta preocupación. Por ahora, centremos el tema en el sistema educativo establecido y la legislación que lo regula.

La nueva reforma educativa

Para vertebrar una ley educativa de consenso es esencial partir desde la base, la propia comunidad educativa. Me gustaría aportar un ejemplo concreto: “Redes por una Política Educativa”. Es una ley alternativa elaborada de forma colaborativa y que recoge además una ILP para combatir la escolarización exclusiva, la principal objeción que hacen a la LOMCE desde la comunidad educativa.

En relación al rol docente, el Libro Blanco de Marina y muchas opiniones de futuros profesionales hacen hincapié en la evaluación del profesorado, asunto en el que discrepo por su relación con las condiciones laborales. Obviamente, la evaluación es necesaria para mejorar el sistema, pero no debiera ser determinante, menos aún sin recursos para formación. El concepto de “cuerpo de élite” me genera más rechazo aún, dado las lagunas existentes al respecto de la formación y el método de selección docente: ¿Habrá libre acceso o se requerirá una nota? ¿Podemos costear dos años de prácticas remuneradas?

La mayor dificultad a la que nuestro sistema educativo debe hacer frente es la alta tasa de fracaso escolar, ligada inevitablemente a la clase social como el factor de mayor incidencia. Si se aplican criterios puramente económicos para ahorrar en inversión, fomentamos la brecha digital y en definitiva una sociedad desigual. Por ello, es conveniente enfatizar la importancia de la dotación presupuestaria, porque de lo contrario, la innovación educativa no tiene medios. Los recortes se traducen en precarización del empleo, aumento de la ratio de estudiantes, abandono de la atención a la diversidad, etc. Sería deseable llegar al estándar europeo, un 11% del gasto público frente al 8% actual. También una revisión de las subvenciones para la educación concertada, que escasamente atiende al alumnado con necesidades especiales (solo un 28% frente al 71% de la pública).

Otro de los principales escollos es el modelo educativo y su finalidad: formar personas para el mercado laboral o ciudadanía crítica. Nuestro sistema actual fomenta la segregación social al nivel de Brasil, México o Hungría. España ha retrocedido 5 puntos en el Índice de Inclusividad Social. Esta actitud segregadora tiene serios costes en términos académicos y de cohesión social, algo estudiado globalmente.

Finalmente, las materias de estudio y el papel del currículo también parecen un obstáculo insalvable. Lo cierto es que, sin realizar una actualización de las bases educativas, nunca se podrá avanzar. Es necesario, por tanto, atender a criterios actuales: alfabetización informativa, para formar personas competentes en la investigación del entorno digital; educación multidisciplinar, para diferenciarse en una sociedad globalizada; ambientes educativos atractivos y que fomenten la motivación al descubrimiento y el enfoque gamificador; y la equidad tecnológica, para garantizar el acceso a tecnología punta.

REFERENCIAS

  • Foro de Sevilla. (Octubre, 2012) Por otra política educativa. Escuela pública de tod@s para tod@s. Recuperado de: http://bit.ly/2yPS4qR

  • López Azuaga, Rafael. (2015) Investigación en Educación. Recuperado de: http://bit.ly/2yRDHSZ

  • Doxtdator, Benjamin. (2017) Equitable Schools for a Sustainable World. Recuperado de: http://bit.ly/2y50CuS

  • Moreno, Agustín (2017). Educación pública. Entrevista RTVE. Programa “Gente Despierta”. Recuperado de: http://bit.ly/2gk1JiG

  • McNamee, Stephen J. (2009) Meritocracy Myth. Rowman & Littlefield Publishers. Recuperado de: http://bit.ly/1MO2uWO

  • McLeos, Scott. (2017). Different Schools for a Different World. Recuperado de: http://bit.ly/2wbUPWN

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