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Disfrutando de cualquier proceso creativo para vivir cerca de la verdad. A veces me desdoblo pero aprendí a reconciliarme con mis heterónimos.

La tentación en el aula de ELE

Zaragoza Lingüística

El pasado jueves 18 de octubre el Salón de Actos de la biblioteca se nos quedó pequeño para recibir a la Dra. Mar Galindo. Fue una sesión fabulosa en la que reflexionamos sobre el uso de la Lengua Materna de los estudiantes en clase de ELE.

Espero que la disfrutéis online tanto como la disfrutamos nosotros en directo. Qué forma más buena de inaugurar este curso académico.

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Ecolinguistics view from The Stories We Live By

This free online course in ecolinguistics provides such an interesting and necessary material. It is focused to highlight that stories are the secret reservoir of values: change the stories that individuals or nations live by and you change the individuals and nations themselves (Ben Okri). Accordingly, education is revealed as a tool to transform society rather than to maintain it.

I must recognize that I have worked through the content considerable late. Nonetheless, I still believe is worth trying at any time. My first approach to the course comes from the educational field, specifically from language teaching perspective, to promote a more active use of language that leads to respect nature and any kind of life. In my opinion, language acquisition training mostly lacks real background examples to illustrate the way in which storytelling shapes reality. Furthermore, in terms of providing linguistics knowledge as a tool, educators must keep in mind a pragmatic perspective that enables students to raise awareness on the importance of language to promote equality in a wide sense. Otherwise, we simply provide a new tool to maintain old narratives without critical thinking. In other words, it´d be like teaching technology to change paper for a keyboard but just giving it the same use.

Part 1: Introduction

After doing the exercises, I would like to share some conclusions I have reached out. First, a deep analysis of the used words shown in the texts reveals a coordinated effort to provide a negative mindset towards sales decrease. It feels like the main goal of the report is to allow us to identify with the retail companies described, linking their benefit to our own happiness. Such a subtle mechanism may define our identity and affect our self-esteem, leading to a wrong perspective of reality that damages our well-being. Secondly, the wide range of real communication examples related to underlying stories helps to better identify this mechanism that encodes specific visions of the world. Negative perspectives focus on reductionism, to promote short-term goals, and objectify other forms of being to detach our own feelings and ability to empathize with them. In short, it promotes competence and individualism over common solutions to a common problem. On the contrary, beneficial discourses highlight the debt of our society toward future generations and, moreover, promote new kinds of relationships.

So that, I find the syllabus for Stories we live by extremely useful to better understand fair, healthy and equal relations among all beings and with the environment. Looking forward to completing the modules and to promote these values among my future pupils.

Part 2: Ideologies

Firstly, I would like to recognize I find it really interesting the debate that has been created in the discussions space. This chapter stresses that the subtler metaphors are the more powerful the visions of the world they encode.

This idea is paramount to understand collective thinking and behavior in order to improve the quality of relationships among humans and towards the environment. Our future is worthwhile to do this effort.

I related this mechanism with sexism and its use of language, which we assume to be “natural”. Women have always been re-conceptualized to idealize their role as life “producers”. Even though half of the population is systematically mistreated, this fact is not even regarded for its financial impact, as it occurs with animals. Furthermore, women are daily objectified on advertisement and media messages, reinforcing the assumptions underlying chauvinist ideology that women are inferior to man. This reflects the idea that subtle mechanisms are even harder to get noticed, and so, they have more power to shape our reality.

In my opinion, an ideology that doesn´t believe in human potentiality for good and leads us to hope in a better world won´t prove useful to create an equal and sustainable society. This statement is not intended to reinforce anthropocentrism, rather poses the solution into the root of its cause, given that any improvement must be individually created and collectively embraced.

Teaching languageS against xenophobia

Somehow, everything leads me lately to explore the impact of language learning as a powerful tool, not only for personal enhance but also to prevent racism and sexism. Broaden language lessons beyond the target one helps to raise awareness about its mechanisms for inclusion and exclusion. It also contributes to gain knowledge regarding how commonly shared stories shape our perspectives on different issues such us environment, globalization, economy, health and so on.

This wise thread by Yuliya Komska on twitter contains some valuable insights on that matter.

Furthermore, this very basic NPR essay on code-switching is a good starting point.

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Fundamentos de la didáctica del lenguaje

Dentro de la serie de reflexiones iniciadas durante mi formación para la didáctica de lengua castellana y literatura procedo a compartir mi parecer sobre los supuestos de Escandell y Leonetti (2011: 76-77) que deben fundamentar esta enseñanza. Estas personas expertas establecen seis supuestos que a su juicio siguen siendo fundamentales en la práctica docente lingüística. Son los siguientes:

  1. La enseñanza de la sintaxis tiene como objetivo el manejo de pruebas y procedimientos prácticos y no la acumulación de conocimientos. Es decir, lo importante es saber hacer cosas como reconocer, corregir, argumentar, construir ejemplos, etc.
  2. Conviene usar, en la medida de lo posible, terminología tradicional.
  3. La oración es la máxima unidad del análisis gramatical. Esto no implica que no existan unidades lingüísticas mayores, pero no forman parte del objeto de análisis de la gramática tradicional.
  4. La noción de estructura es fundamental (jerarquías, constituyentes, etc.).
  5. Todos los sintagmas pueden tener complementos argumentales y adjuntos.
  6. La gramática interactúa de forma compleja con principios de naturaleza pragmática.

El análisis de las características positivas y negativas de las seis propuestas realizadas por Escandell y Leonetti para la didáctica de nuestra materia en el aula puede ayudarnos a sentar unas bases concisas y útiles para la labor docente.

En primer lugar, proponen priorizar procedimientos prácticos a la acumulación de información, acorde con las metodologías activas que están en auge en el ámbito educativo actual. Este cambio metodológico se ve avalado por investigaciones como la llevada a cabo por Rodríguez (2012) que apuntan que, para alcanzar un aprendizaje significativo, el estudio de la gramática debe partir de una observación de su puesta en práctica para después facilitar la pertinente explicación teórica. Sin embargo, desde una perspectiva formalista que entiende la gramática como un modelo completo y predeterminado al margen de su uso (Collado, 2015) esta propuesta podría quedar invalidada, ya que la prioridad debería ser el estudio del sistema en su conjunto para dominar la producción y recepción de cualquier tipo de discurso. Sin dejar de lado la importancia del conocimiento teórico, considero que la primera perspectiva es acertada ya que permite una asimilación más certera del conocimiento gramatical, al basar el aprendizaje del mismo en un método hipotético-deductivo como propone Rodríguez (2012).

La segunda recomendación se basa en el uso de términos tradicionales en el aula, práctica respaldada por el fin mismo de la gramática tradicional, que pretende la creación de terminología específica para referenciar su estudio con más propiedad y facilitar su enseñanza y aprendizaje (Dik, 1981). Por el contrario, Cabré (1997) comenta que parte de esta terminología puede resultar demasiado ambigua, fruto del consenso al que ha sido sometida para su elaboración, aspecto a tener en cuenta en nuestra labor docente pero que no implica necesariamente renunciar a la misma. A mi parecer, otra propuesta acertada ya que permite extrapolar los contenidos gramaticales a otros ámbitos fuera del aula.

En cuanto a la tercera propuesta, referida al estudio de la oración como elemento completo para el estudio gramatical, se ve respaldada por quienes piensan que esta segmentación permite una visión clara de la jerarquía de sus componentes y los elementos de unión entre estas unidades (García y Sinner, 2016). Esta visión contrasta con la de quienes anteponen la observación de ejemplos del uso lingüístico en contextos reales, o muy similares, y dentro de un marco comunicativo general donde la oración es solo un elemento más de unidades de significación más amplias, como propone Collado (2015). Si bien esta propuesta resulta útil como punto de partida, lo cierto es que para lograr una competencia lingüística adecuada me parece insuficiente al carecer de una visión global que la dote de sentido, ya que podemos incurrir en el error de mostrar básicamente excepciones o irregularidades a la hora de contextualizar las oraciones, como se apunta en la unidad de estudio (Universidad Isabel I, 2018. Unidad 1. Complementos para la formación disciplinar en Lengua Castellana y Literatura).

El cuarto punto hace referencia a la importancia de una visión estructural en la enseñanza de la gramática. Este aspecto se ve reforzado por el objetivo pedagógico afín a nuestra materia, que nuestros educandos alcancen una madurez sintáctica definida como “la habilidad para producir unidades lingüísticas del nivel oracional estructuralmente complejas” (Delicia, 2011, p. 179). Contrariamente a esta propuesta, se nos presentan otro tipo de factores que pueden influir en el orden atribuido a las palabras, tales como aspectos de tipo psicológico o artístico apuntados por Ariza (1978). Por tanto, a pesar de que la noción de estructura es un eje fundamental en nuestra materia de estudio, a mi juicio no deja de ser insuficiente para lograr una correcta competencia lingüística.

El siguiente supuesto se relaciona con los tipos de complemento que puede tener todo sintagma: argumentales y adjuntos. Esta distinción se muestra pertinente para quienes, desde el campo de la lingüística como Berná (2012), señalan las limitaciones de la dualidad transitivo-intransitivo empleada tradicionalmente para la enseñanza de posibles modificadores verbales. Por tanto, la tendencia actual se relaciona con el uso de esta nueva denominación por ser más completa, ya que hace referencia a los posibles complementos requeridos por el verbo que pueden encontrarse omitidos en el discurso. Frente a esta concepción encontramos un inconveniente, que ha de ser tenido en cuenta para un tratamiento óptimo del fenómeno, relacionado con la dificultad cognitiva de procesar elementos informativos que no se encuentran presentes en el discurso. Partiendo de este enfoque, la teoría de la Estructura Argumental Preferida se decanta por el estudio de oraciones en las que solo exista un componente de información omitido para facilitar la comprensión (Melis y Alfonso, 2012). En definitiva, un supuesto validado ampliamente por quienes han analizado la cuestión, si bien parece pertinente señalar el fenómeno de la complejidad cognitiva en la didáctica del lenguaje.

La última propuesta se presenta como un compendio final de todos los aspectos señalados como negativos hasta ahora, ya que se relacionan de manera directa con la necesidad de no perder de vista la perspectiva comunicativa de la gramática, al tener en cuenta el aspecto pragmático del contenido abstracto gramatical en la enseñanza, al que hemos hecho referencia continua. Una interacción compleja que debe ser tenida en cuenta si no queremos incurrir en el manejo de un listado de irregularidades y excepciones difíciles de asimilar aisladas del contexto comunicativo, impidiendo confirmar las reglas que nos proponemos estudiar, como apuntaba la presente unidad. Apoyando esta idea nos encontramos estudios como el de Rodríguez (2012) que resaltan la necesidad de partir de la observación de usos lingüísticos para favorecer el proceso de deducción teórica de la norma latente. Este aspecto es ampliamente aceptado por la comunidad experta, así pues, el único punto negativo a destacar posiblemente sea la tendencia a modificar y simplificar dichas estructuras para adaptarlas a la metodología de estudio (Fuentes, 2000; citado en Rodríguez, 2009 p. 214).

En definitiva, si bien es cierto que, como toda práctica habitual, en la docencia se tiende a sistematizar la intervención educativa, las propuestas de Escandell y Leonetti (2011, pp. 76-77) refuerzan esta tendencia de alguna manera, aportando claves generales para facilitar dicha actuación. Sin embargo, es necesario sopesarlas para una correcta adaptación a la situación educativa que podamos encontrar en el aula.

En cuanto a la preponderancia de procedimientos prácticos en la enseñanza de la gramática, conviene subrayar la adecuación del método expositivo en los niveles más avanzados, que cuentan con un mayor grado de madurez cognitiva. De esta forma, su aprendizaje se podría ver enriquecido a través de un proceso inductivo.

Por otro lado, la adscripción del profesorado a determinadas teorías lingüísticas y, en consecuencia un empleo de nomenclatura específica, puede provocar una confusión muy perjudicial para el aprendizaje en el ámbito gramatical.

Asimismo, el currículo escolar puede ofrecer contextos más amplios de análisis gramatical que la oración. Esto serviría para favorecer una mejor comprensión de la argumentación, esencial para una buena competencia lingüística. Dicha idea entronca también con lo referido a la noción de estructura, siendo imprescindible una contextualización de la misma para un mejor entendimiento.

Por último, me gustaría destacar la relación compleja que existe entre gramática y pragmática y su posible aprovechamiento para reflexionar sobre el lenguaje desde un punto de vista metalingüístico. Así, se puede atender a la disparidad de ritmos de aprendizaje que podemos encontrar en el aula, matiz fundamental para lograr una intervención educativa adecuada.

Bibliografía

  • Ariza Viguera, M. (1978). Contribución al estudio del orden de palabras en español.
  • Berná Sicilia, Celia. (2012). Los límites entre actancia y la circunstancia en la Nueva gramática de la lengua española. Boletín de filología, 47(2), 179-203. doi: 10.4067/S0718-93032012000200007
  • Cabré, M. T., y Estopà, R. (1997). Formar en terminología: una nueva experiencia docente. TradTerm, 4(1), 175-202.
  • Collado, A. (2015). Enseñar la Gramática en relación con su carácter histórico, temporal y disputado. Suplemento Signos ELE.
  • Delicia, D. D. (2011). Madurez sintáctica y modos de organización del discurso: un estudio sobre la competencia gramatical adolescente en producciones narrativas y argumentativas. Onomázein, 2(24).
  • Dik, S. C., Valverde, F. S., y Mingorance, L. M. (1981). Gramática funcional. Sociedad General Española de Librería.
  • García, M.J. y Sinner, C. (2016). Lingüística y cuestiones gramaticales en la didáctica de las lenguas iberorrománicas. Ibidem-Verlag.
  • Melis, C., y Alfonso Vega, M. (2012). La estructura argumental preferida de los verbos intransitivos y el concepto de marcación. Signos Lingüísticos, 6(11). Recuperado de http://signoslinguisticos.izt.uam.mx/index.php/SLING/article/view/226/205
  • Rodríguez Gonzalo, C. (2012). La enseñanza de la gramática: las relaciones entre la reflexión y el uso lingüístico. Revista Iberoamericana de Educación, 29, 87-118.
  • Rodríguez, C. F. (2000). Lingüística pragmática y análisis del discurso. Arco/Libros.

Intervención educativa

Interacciones de organización y control

El concepto que procedo a detallar es el de intervención didáctica o educativa, referido a aquellas acciones intencionales que se movilizan para lograr un desarrollo integral del educando, como señala Touriñán (2011, p. 283). En el contexto educativo, implica una planificación en sentido amplio, desde las consideraciones y decisiones previas hasta las posteriores a dicha actividad. Por tanto, voy a centrarme precisamente en el nivel de las interacciones de organización y control, claves en mi opinión para desencadenar una intervención eficaz en el aula y que permite diferenciarlas de otros procesos informales de intervención educativa, como los propios al entorno familiar.

La distribución del alumnado es una consideración importante para llevar a la práctica determinados tipos de aprendizaje. Así, se puede favorecer el trabajo individual mediante la separación de los pupitres y, por el contrario, fomentar la relación entre iguales si recurrimos a la agrupación de los mismos, contribuyendo de esta forma a la construcción de conocimiento compartido. Esta última es una característica muy importante de la sociedad del conocimiento en la que vivimos, por lo que la organización del aula puede ser clave para lograr el desarrollo integral del educando, fin último de nuestra intervención didáctica. La dificultad radica en distribuir el mobiliario de tal forma que facilite el trabajo individual y el aprendizaje conjunto al mismo tiempo, sin perder de vista que los cambios constantes en el aula no son aconsejables, como indica Marland (1985, p. 51). Por tanto, considero que la distribución más acertada sería la formación en semicírculo o en forma de “U”, clave para solventar los obstáculos mencionados. No obstante, dicha distribución podría verse condicionada por los recursos tecnológicos disponibles y la infraestructura necesaria en el aula, aunque normalmente tal equipamiento suele encontrarse fuera, en el aula de informática.

Por último, la cuestión del control de la evolución del alumnado es fundamental para una intervención adecuada. La recogida de datos, su análisis y la consecuente toma de decisiones, atendiendo a las características del grupo, nos permite como docentes el ajuste necesario para una intervención exitosa. A su vez, si esta revisión y cambio está fundamentada en nuestros conocimientos de la educación y del funcionamiento del sistema educativo, podemos conseguir que la intervención educativa sea también una intervención pedagógica (Touriñán, 2011).

El control de progreso del alumnado suele realizarse únicamente en la fase final, pero es pertinente realizar una evaluación inicial si queremos lograr una actuación didáctica adecuada. Esta prueba, de carácter diagnóstico, puede ser muy útil para orientar nuestra actuación y determinar el tipo de conexiones sobre las que basarla, permitiendo incorporar la evaluación al proceso de enseñanza-aprendizaje (Eisman, González y Fernández, 1999, p. 233). En otro sentido, la realización de un control previo también puede propiciar la asunción de responsabilidad por parte los educandos, tal y como demuestra el estudio realizado por Cassidy y Bauman (1989, p. 49) en torno a la comprensión lectora.

Referencias

  • Cassidy, M., y Bauman, J. F. (1989). Cómo incorporar las estrategias de control de la comprensión a la enseñanza con textos básicos de lectura. Comunicación, Lenguaje y Educación, 1, 45-50.
  • Eisman, L. B., González, D. G., y Fernández, M. C. (1999). Procedimientos e instrumentos de evaluación en educación secundariaRevista de investigación Educativa17(1), 215-236.
  • Marland, M. (1985). El arte de enseñar:(técnicas y organización del aula) (Vol. 10). Ediciones Morata.
  • Touriñán López, J. M. (2011). Intervención Educativa, Intervención Pedagógica y Educación: La Mirada PedagógicaRevista ExtraSérie, pp. 283-307.

Menores, las víctimas invisibles de la violencia de género

Crónica de las jornadas formativas desarrolladas en Fuerteventura.

El pasado viernes 15 de junio el Cabildo de Fuerteventura organizó unas jornadas formativas destinadas a profesionales del ámbito de la juventud para tratar en profundidad el fenómeno de la violencia de género desde una perspectiva poco común, su impacto en menores que se han visto expuestos a ella. A través de la experiencia ofrecida por personas vinculadas a esta problemática, el programa formativo se planteaba con el propósito de ofrecer y enriquecer las pautas de evaluación e intervención en estos casos.

Ponencia de las jornadas.
Ponencia de las jornadas.

El salón de actos del Centro Insular de Juventud de Fuerteventura fue escenario de un valioso proceso colectivo de construcción de conocimiento en torno a uno de los grandes retos que afrontamos como sociedad. En efecto, la sobreexposición a la violencia que sufre la juventud actual acarrea una serie de consecuencias negativas que, actualmente, solo se comienzan a vislumbrar.

En este sentido, la proximidad a la violencia durante la etapa infantil y adolescente siempre ha contado con un obstáculo añadido, su marcado carácter tabú dado que la mayoría de situaciones ocurren en entornos de confianza, lo que ha impedido el reconocimiento de esta problemática. Un reciente estudio estatal de la Comisión de Derechos de la Familia, la Infancia y la Adolescencia del Senado señalaba que nueve de cada diez adolescentes han presenciado directamente situaciones de violencia, desde actos leves a experiencias de extrema gravedad. Las cifras revelan que hay motivos para la preocupación, más aún cuando, siguiendo los datos de dicho informe, el 90% de estos casos no se notifican.

Por tanto, se muestra fundamental realizar una revisión y actualización de las estrategias mantenidas en la protección infantojuvenil hacia la violencia, a fin de aumentar la efectividad y mejora de las actuaciones llevadas a cabo en este sentido. Para ello, es imprescindible atender a la experiencia profesional de las personas que trabajan cotidianamente en dicho ámbito y conocen, directamente, los retos y limitaciones a los que nos enfrentamos.

Las jornadas profesionales mantenidas en Fuerteventura son buen ejemplo de cómo se debe dar una respuesta colectiva a un problema social, desde las múltiples dimensiones que abarca el fenómeno. Así, a lo largo de las sesiones, se fueron desgranando importantes claves para el éxito de las intervenciones, como son la necesidad de realizar evaluaciones tempranas, dedicar más recursos a la formación profesional, así como priorizar equipos interdisciplinares para garantizar la eficacia de las medidas a tomar.

Ante la incertidumbre e inseguridad que provoca el incremento acusado del nivel de violencia en edades tempranas se produce una normalización muy preocupante que solo puede ser atajada mediante un reconocimiento de la problemática, posibilitando factores fundamentales de protección. Durante las ponencias se señalaba la dificultad de diagnóstico del fenómeno debido a que, en multitud de casos, los síntomas mostrados por las víctimas se relacionaban directamente con trastornos de conducta y convivencia, pese a que el origen de dichos comportamientos en un porcentaje muy elevado (se apuntó al 90% del total) esconde situaciones de exposición a la violencia. A esto se añade la diversidad de las personas afectadas, ya que no todas muestran la misma sintomatología lo que conlleva que muchos casos no sean considerados si no se cumplen todos los parámetros que definen el estrés postraumático. Esta exigencia afecta especialmente a personas con altas capacidades, por lo que debería ser tenida en cuenta.

La detección de los casos es primordial para poder dar una respuesta adecuada a esta cuestión, tanto por parte de profesionales como de las familias y personas del entorno. Para ello, el diálogo es fundamental en la búsqueda de indicadores comunes a este tipo de conflictos. Así, la suma de cambios físicos, emocionales, a nivel cognitivo o conductuales pueden constituir señales de alarma que no se deben obviar, por lo que la escucha activa y un ambiente de confianza deben primar en el proceso de diagnóstico.

Generalmente, el establecimiento de estas circunstancias óptimas para la comunicación suele dificultar la inhibición de los y las menores en cuanto al relato de situaciones violentas. Además, la credibilidad de testimonios está sujeta a una serie de parámetros técnicos, avalados por la comunidad experta, que contribuye a la detección e intervención en estos casos. Consecuentemente, el sistema judicial debería tomar en más consideración la opinión infantojuvenil en las decisiones que atañen su tutelaje, aspecto señalado como prioritario por parte de algunas intervinientes.

Otros escenarios relevantes para proceder ante este tipo de situaciones se sitúan en el ámbito educativo, sanitario y de los servicios sociales. Desde el área profesional de estos sectores se muestra fundamental ofrecer pautas que ayuden a la población adolescente a identificar casos de violencia de género para que el entorno de iguales actúe como un factor de protección y no de riesgo, como sucede cuando se normalizan este tipo de conductas violentas. De una parte, se deben indicar aquellos rasgos que favorecen la autodetección del maltrato en el ámbito de pareja como son la velocidad de la relación, el sentimiento exacerbado, cambios de actitud drásticos en las interacciones sociales o la falta de responsabilidad general y, concretamente, en fracasos sentimentales anteriores, manifestando desprecio hacia quienes fueran su pareja en el pasado. Por otro lado, es igual de necesario que el entorno de las amistades contribuya a la detección del problema, atendiendo a señales de aislamiento de la persona, comportamientos extraños cuando se encuentra su pareja presente, muestras de su mal carácter y manifestaciones de presión de la posible víctima.

Violencia juvenil, una preocupación creciente.

En relación con el repunte acusado de violencia de género en la etapa adolescente, una deficiencia común explicitada durante toda la jornada es el retraso de acciones en la prevención del fenómeno. Las personas expertas coinciden en señalar que de nada sirven actuaciones puntuales (el 25N y el 8M), aisladas del contexto habitual donde las relaciones juveniles tienen lugar, sin una evaluación de su impacto y sin la coherencia demandada con el resto de actuaciones educativas desplegadas. La magnitud del problema requiere actuaciones más tempranas y una fiscalización externa de las mismas para delimitar su alcance. De lo contrario, todo el esfuerzo e inversión realizados carecen de efectividad.

Las causas del aumento de la violencia juvenil se encuentran estrechamente ligadas a aquellos aspectos a incidir para contrarrestarla. Así pues, la deconstrucción de estereotipos de género dañinos constituye el primer ámbito de actuación en la prevención de la violencia, con niveles tan preocupantes en la actualidad. También la hipersexualización que sufre la infancia, acusada aún más por la sobreexposición constante a la pantalla (el uso de videojuegos para mayores, la facilidad de acceso a pornografía en la red, etc.). Las reflexiones desde la práctica aportadas por las profesionales invitadas esgrimían su preocupación tanto por la visión de la sexualidad manifestada en niños, claramente genitalizada, como la ingenuidad desarrollada por parte de las niñas, según muestran los estudios realizados.

El principal reto en esta línea consiste en modificar la percepción que el alumnado masculino tiene en la actualidad hacia las medidas de promoción de la igualdad de género, ya que mayoritariamente se concibe como una “guerra de sexos” por lo que subyace un rechazo aparente hacia las mismas. Debido a esto, una de las principales tareas a abordar es la promoción de nuevos referentes de masculinidad hegemónica que impliquen un rechazo frontal de la violencia. Durante las jornadas, las participantes ofrecieron importantes modelos culturales orientados a promulgar nuevos tipos de relaciones personales más equitativas, material muy relevante para acciones preventivas tanto en la práctica escolar como en el contexto familiar.

En cuanto a las medidas requeridas para acabar con una problemática tan acuciante, en la sesión se apuntaba a la necesidad de iniciarlas desde el nivel de primaria, para promulgar una distinción clara y pertinente entre buenos y malos tratos. El enfoque más adecuado para situar estas intervenciones lo ofrece la coeducación, entendida como la educación en el respeto a la diversidad, surgida desde la teoría feminista. La lógica de las actuaciones se ve garantizada bajo este paradigma metódico que apela a la sustitución de la cultura de la violación por la del buen trato y los cuidados, a la construcción de apegos para generar la protección de las víctimas y no su revictimización y a la adquisición de habilidades socioafectivas que se traduzcan en relaciones más igualitarias y justas.

A este respecto, las ponentes insistían en anteponer la protección de la víctima a la denuncia de los hechos ya que, en algunas ocasiones, denunciar precipitadamente la puede poner en riesgo, especialmente en aquellos casos en los que aún no reconoce la situación de violencia que sufre. Por tanto, es conveniente recordar que se puede acceder a los servicios de protección sin mediar denuncias previamente. Esta matización importante hace énfasis, nuevamente, en la importancia que el intercambio de experiencias profesionales adquiere en el tratamiento de conflictos sociales enquistados en el tiempo, para atender a las especificidades de los sistemas implementados.

En definitiva, la apuesta por estas jornadas formativas supone un gran acierto ya que, no solo se han aportado claves conceptuales fundamentales en la prevención de la violencia infantojuvenil, sino que además se ha ofrecido un punto de vista muy valioso desde la experiencia práctica de las participantes. Por ello, el análisis iniciado sobre las dificultades y carencias manifestadas en dicho ámbito, así como las actuaciones de éxito sobre los márgenes de mejora aportan un conocimiento profundo de la situación, con una sólida base epistemológica.

Si bien muchas de las claves ofrecidas contaban con un claro carácter técnico, en general el desarrollo de las sesiones fue ameno y didáctico. No obstante cabe señalar que, sin participación institucional y política en el proceso de revisión de las medidas iniciadas se pierde un pilar fundamental para erradicar un problema grave, que afecta a la salud y el progreso del conjunto de nuestra sociedad. La implicación política debe ir más allá de la organización logística; se deben conocer las propuestas de la comunidad experta y tener en cuenta su trayectoria para asegurar la toma de medidas efectivas y la maximización de recursos. De lo contrario, peligra el alcance de las medidas preventivas pese a la voluntad de atajar esta problemática, aplacando las aspiraciones de igualdad surgidas al calor del avance social.

Trabajo por competencias en el aula

Hola: Compartimos una interesante presentación sobre “Aprendizaje Basado en Competencias – Enfoque de Desarrollo para el Aula” Un gran saludo. Visto en: slideshare.net Acceda a la presentación desde: AQUÍ También debería revisar: Aprendizaje Basado en Competencias – Proyectos Formativos para Primaria Multigrado Aprendizaje Basado en Competencias en la Formación Universitaria Aprendizaje Basado en […]

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