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El papel de la Orientación Educativa

La Sociedad del Conocimiento y la variedad y rapidez de los cambios sociales hacen que uno de los grandes desafíos a los que la educación debe hacer frente sea el refuerzo de la orientación educativa como requisito clave de mejora del aprendizaje.

Para una acción educativa completa y eficaz es imprescindible el análisis actual de la situación así como implementar las herramientas de colaboración entre los diferentes miembros de la comunidad educativa, guiados por la figura orientadora que enriquece el proceso por su carácter multidisciplinar. Para profundizar sobre el tema, atenderemos a sus principales cometidos.

 

Funciones de la orientación educativa

 

  • Función de diagnóstico: fundamental para la detección temprana de problemas de diversa índole: cognitivos, sociales, psicológicos, etc. También es imprescindible para procurar un conocimiento riguroso y científico que permita el desarrollo del potencial personal, con las ventajas individuales y colectivas de refuerzo de la autoestima y mejora de relaciones con el entorno.
  • Función comunicativa: servir de puente para el contacto interno, entre los diversos miembros de la comunidad educativa (equipo directivo, familias, profesorado, etc.) y externo, estableciendo relaciones entre el contexto social y el entorno educativo.
  • Función integradora: contribuir a la elaboración de planes que favorezcan la integración social, con especial atención a la diversidad social y cultural y las necesidades específicas del alumnado.
  • Función de orientación vocacional: proporcionar criterios personalizados y grupales para una eficaz acción tutorial. Esfuerzos dirigidos al asesoramiento de los distintos miembros de la comunidad educativa así como al seguimiento de las acciones realizadas.

 

La acción orientadora se define en su ámbito por ser una figura compensadora de desigualdades. En este sentido, los principales ejes sobre los que se vertebran sus objetivos son tres:

 

  • Prevención: imprescindible para ello el diseño, cuando no la aplicación, de programas orientativos dentro de los campos familiar, escolar e intercultural. Para que la prevención sea eficaz debe sustentar su actividad desde la atención temprana, centrándose en el análisis conductual y la oferta de servicios personalizados, evitando prejuicios y adaptándose a las nuevas realidades familiares.
  • Desarrollo: a nivel personal, debe ayudar al alumnado a comprender el vocabulario pertinente relacionado con el ámbito profesional, sus intereses, alternativas educativas, etc. para el desarrollo de sus potencialidades, sirviéndose del análisis exhaustivo de sus fortalezas y debilidades y atendiendo, asimismo, a familias con necesidades especiales.
  • Intervención social: Esta labor debe comenzar con la capacitación de todos los miembros de la comunidad educativa para mejorar la educación de los escolares, fomentando las actividades que refuercen la conexión entre familia, escuela y comunidad.
Mapa conceptual. Elaboración propia.
Mapa conceptual. Elaboración propia.

Dificultades en el proceso de orientación

La ambigüedad de la LOMCE con respecto a las atribuciones del papel de orientador (sobre todo en la etapa de secundaria) hace que los profesionales de este campo se vean inmersos muchas veces en responsabilidades que no son de su competencia, obstaculizando su trabajo.

Entre los impedimentos actuales, además de la falta de concreción de atribuciones que añade competencias ajenas a las del papel de la orientación educativa, podemos señalar la escasez de recursos y la necesidad de maximizar los ya existentes, eliminando las trabas burocráticas para conseguir una mayor efectividad.

Atendiendo a estos obstáculos y a la creciente importancia de la labor orientadora en el contexto actual, se deberían tener en cuenta algunas consideraciones que reajusten la creciente brecha escolar con el mundo laboral y las necesidades sociales del momento de cambio que vivimos.

Para la innovación de la práctica educativa no es necesario ampliar las funciones de esta figura, sino implementar un modelo de trabajo colaborativo eficaz, centrándose en la mejora comunicativa entre los agentes sociales intervinientes como herramienta principal. Por ejemplo, la asistencia de profesionales en el área de la educación social podría contribuir enormemente a aliviar la carga de tareas y a propiciar un mejor flujo de comunicación.

Alternativas de mejora

Un análisis pormenorizado de la situación destaca tres ámbitos de actuación en los que intervenir, de cara a un mejor aprovechamiento de la contribución de los profesionales de la orientación.

 

  • Formación: La actualización de conocimientos y recursos es indispensable para un óptimo desarrollo de estas funciones, teniendo en cuenta el contexto actual. Es deseable un enriquecimiento formativo derivado del estudio de la experiencia y competencias orientadoras.

 

  • Investigación: Este ámbito supone el vehículo sobre el que mejorar toda práctica orientadora. En este sentido, el avance tecnológico podría colaborar enormemente en la tarea. Sin ir más lejos, la aplicación del Big Data podría ayudar a la predicción de comportamientos y cambios personales y estructurales.

 

  • Evaluación: Su finalidad será la de facilitar indicadores de mejora de la calidad educativa con el estudio de su puesta en marcha, ya que aún siendo un principio fundamental del desarrollo de la orientación aún se resiente en la actividad cotidiana real, de acuerdo con los especialistas del sector.

 

Otro de los aspectos esenciales para los profesionales de este ámbito es la concepción de su labor como una actividad educativa y no al margen de la misma, puesto que el acercamiento por parte del alumnado puede suponer una clave de su éxito personal y social. Para ello, se requiere dotar de recursos más generalizados y no tanto enfocados a la empleabilidad, ya que la tecnología hace que los tipos de trabajo cambien rápidamente. Así, la desafección de los/las adolescentes ante lo que consideran una institución obsoleta se puede reducir considerablemente. Sin embargo, también es requisito un cambio en la actitud de las personas orientadoras, que deberían ofrecer una información más dinámica y no presuponer que la juventud está motivada.

La toma de decisiones es un aspecto inherente a la maduración de los educandos y que formará parte de todo su desarrollo en la vida. Por eso, es fundamental que conozcan bien los conceptos facilitados por los/las orientadores/as sin perder la impresión de control en su aprendizaje y aceptando su responsabilidad ante las decisiones tomadas. Para la integración deseada de la labor orientadora en el ámbito educativo, los profesionales han empleado dos acercamientos separados, que dadas las circunstancias, podrían plantearse como complementarios y no excluyentes.

 

  • Por un lado tenemos la propuesta de incluir la orientación de manera transversal en el currículo (Watss, 1973). Esto implica una formación del profesorado al respecto para relacionar las competencias básicas de su materia con la adquisición de valores, el desarrollo cognitivo, la vocación profesional, la atención a la diversidad, etc. Por ejemplo, el autoconomiento se puede trabajar en una clase de lenguaje.

 

  • Desde otra postura, se recoge la necesidad de crear programas específicos que abarquen tanto la orientación personal como la profesional (Tyler, 1972). Recientemente, y atendiendo sobre todo a la etapa de secundaria, se ha establecido la necesidad de impartir este tipo de formación en determinados momentos, apuntando a los últimos cursos de ciclo como los más oportunos.

 

FUENTES

 

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Intervención educativa

Interacciones de organización y control

El concepto que procedo a detallar es el de intervención didáctica o educativa, referido a aquellas acciones intencionales que se movilizan para lograr un desarrollo integral del educando, como señala Touriñán (2011, p. 283). En el contexto educativo, implica una planificación en sentido amplio, desde las consideraciones y decisiones previas hasta las posteriores a dicha actividad. Por tanto, voy a centrarme precisamente en el nivel de las interacciones de organización y control, claves en mi opinión para desencadenar una intervención eficaz en el aula y que permite diferenciarlas de otros procesos informales de intervención educativa, como los propios al entorno familiar.

La distribución del alumnado es una consideración importante para llevar a la práctica determinados tipos de aprendizaje. Así, se puede favorecer el trabajo individual mediante la separación de los pupitres y, por el contrario, fomentar la relación entre iguales si recurrimos a la agrupación de los mismos, contribuyendo de esta forma a la construcción de conocimiento compartido. Esta última es una característica muy importante de la sociedad del conocimiento en la que vivimos, por lo que la organización del aula puede ser clave para lograr el desarrollo integral del educando, fin último de nuestra intervención didáctica. La dificultad radica en distribuir el mobiliario de tal forma que facilite el trabajo individual y el aprendizaje conjunto al mismo tiempo, sin perder de vista que los cambios constantes en el aula no son aconsejables, como indica Marland (1985, p. 51). Por tanto, considero que la distribución más acertada sería la formación en semicírculo o en forma de “U”, clave para solventar los obstáculos mencionados. No obstante, dicha distribución podría verse condicionada por los recursos tecnológicos disponibles y la infraestructura necesaria en el aula, aunque normalmente tal equipamiento suele encontrarse fuera, en el aula de informática.

Por último, la cuestión del control de la evolución del alumnado es fundamental para una intervención adecuada. La recogida de datos, su análisis y la consecuente toma de decisiones, atendiendo a las características del grupo, nos permite como docentes el ajuste necesario para una intervención exitosa. A su vez, si esta revisión y cambio está fundamentada en nuestros conocimientos de la educación y del funcionamiento del sistema educativo, podemos conseguir que la intervención educativa sea también una intervención pedagógica (Touriñán, 2011).

El control de progreso del alumnado suele realizarse únicamente en la fase final, pero es pertinente realizar una evaluación inicial si queremos lograr una actuación didáctica adecuada. Esta prueba, de carácter diagnóstico, puede ser muy útil para orientar nuestra actuación y determinar el tipo de conexiones sobre las que basarla, permitiendo incorporar la evaluación al proceso de enseñanza-aprendizaje (Eisman, González y Fernández, 1999, p. 233). En otro sentido, la realización de un control previo también puede propiciar la asunción de responsabilidad por parte los educandos, tal y como demuestra el estudio realizado por Cassidy y Bauman (1989, p. 49) en torno a la comprensión lectora.

Referencias

  • Cassidy, M., y Bauman, J. F. (1989). Cómo incorporar las estrategias de control de la comprensión a la enseñanza con textos básicos de lectura. Comunicación, Lenguaje y Educación, 1, 45-50.
  • Eisman, L. B., González, D. G., y Fernández, M. C. (1999). Procedimientos e instrumentos de evaluación en educación secundariaRevista de investigación Educativa17(1), 215-236.
  • Marland, M. (1985). El arte de enseñar:(técnicas y organización del aula) (Vol. 10). Ediciones Morata.
  • Touriñán López, J. M. (2011). Intervención Educativa, Intervención Pedagógica y Educación: La Mirada PedagógicaRevista ExtraSérie, pp. 283-307.

Actividad 5 PDP_ELE

Ya muy cerca del final, para elaborar mi rúbrica y completar el capítulo dedicado a la evaluación, voy a usar una actividad que diseñé hace unos meses, dentro de la estrategia del Aprendizaje Basado en Proyectos, llamada “El estrecho límite entre juego y deporte” para trabajar dichos conceptos.

En este caso, voy a centrarme en mi evaluación como docente, aunque me gustaría en un futuro publicar alguna dirigida a la autoevalución del alumnado.

La tarea detallada en el enlace anterior se compone de una serie de actividades encaminadas a elaborar finalmente un boletín informativo o un espacio web. Lo ideal será poder realizarla con el curso avanzado para poder integrar contenidos ya trabajados y usarlos de una manera práctica. Para ello, se seguirá una primera fase de recogida de información, seguida de una exposición oral en común y finalmente, la redacción y elaboración del producto final (ya sea en papel o soporte digital) apoyado con imágenes.

Se pretende hacer una evaluación conjunto de aspectos de competencia lingüística (especialmente la expresión oral y escrita) pero también otras habilidades necesarias para completar la tarea como son las destrezas de investigación y presentación de la información.

Espero que guste.

Rúbrica

Elaboración propia.
Rúbrica de evaluación. Juego y deporte.

 

Actividad 2 PDP_ELE

Dibujando poesía.

ACTIVIDAD.

Al otro lado del río”.

 

OBJETIVO.

Esta actividad pretende, a partir del desarrollo de la imaginación, lograr una mejor comprensión de conceptos abstractos por medio de ilustraciones sencillas, usando para ello un poema y una canción.

 

NIVEL.

B1 y B2 pero adaptable a otros niveles.

 

CONTENIDO ELE

  • Trabajo con los tiempos verbales de presente, pasado y futuro.
  • Conceptos abstractos como sistema económico, sociedad, etc…
  • Vocabulario de descripción.
  • Familiaridad con lenguaje poético.
  • Contexto social y cultural.

 

METODOLOGÍA.

El alumnado trabajara previamente la ilustración del poema “A Roosevelt” de Ruben Dario.

 

dario-aroosevelt-02-eresloseeuutrad
Vía Marek Bennet

Para completar información o seleccionar otra parte del poema, según el contenido específico que queramos trabajar, podemos consultar la fuente original:

Este es un poema que nos sirve para contextualizar el contenido de la canción que posteriormente vamos a trabajar, en este caso “Al otro lado del río” del cantautor uruguayo Jorge Drexler. A continuación vamos a transcribir la letra:

Clavo mi remo en el agua

Llevo tu remo en el mío

Creo que he visto una luz

al otro lado del río

El día le irá pudiendo

poco a poco al frío

Creo que he visto una luz

al otro lado del río

Sobre todo creo que

no todo está perdido

Tanta lágrima, tanta lágrima

y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama

casi un suspiro

Rema, rema, rema-a

Rema, rema, rema-a

En esta orilla del mundo

lo que no es presa es baldío

Creo que he visto una luz

al otro lado del río

Yo muy serio voy remando

muy adentro sonrío

Creo que he visto una luz

al otro lado del río

Sobre todo creo que

no todo está perdido

Tanta lágrima, tanta lágrima

y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama

casi un suspiro

Rema, rema, rema-a

Rema, rema, rema-a

Clavo mi remo en el agua

Llevo tu remo en el mío

creo que he visto una luz

al otro lado del río.

 

Una vez trabajado el vocabulario de la canción en clase, vamos a pedir que cada estudiante trabaje en una ilustración sencilla para la misma. El alumnado puede elegir si realizar los dibujos a mano o usar alguna aplicación online para el esbozo final. Personalmente, prefiero los dibujos a mano porque su elaboración es más sencilla y no se pierde tanto tiempo en buscar los caracteres y fondos adecuados.

ACTIVIDAD COMPLEMENTARIA.

En niveles más altos, podemos profundizar en la temática y las implicaciones sociales y económicos de los contenidos tratados, debatiendo sobre los conceptos que nos sugieren.

Además, podría ser una excelente idea finalizar la actividad con el visionado de la película “Diarios de Motocicleta” cuya Banda Sonora está compuesta precisamente por dicha canción.

Si la temática despierta interés en el alumnado, podríamos incluso pedirles que llegarán a elaborar un mapa conceptual con los contenidos más importantes de la película, usando para ello una de las herramientas vistas en el Capítulo 1 de PDP.