Category Archives: Cultura

Teaching languageS against xenophobia

Somehow, everything leads me lately to explore the impact of language learning as a powerful tool, not only for personal enhance but also to prevent racism and sexism. Broaden language lessons beyond the target one helps to raise awareness about its mechanisms for inclusion and exclusion. It also contributes to gain knowledge regarding how commonly shared stories shape our perspectives on different issues such us environment, globalization, economy, health and so on.

This wise thread by Yuliya Komska on twitter contains some valuable insights on that matter.

Furthermore, this very basic NPR essay on code-switching is a good starting point.

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Menores, las víctimas invisibles de la violencia de género

Crónica de las jornadas formativas desarrolladas en Fuerteventura.

El pasado viernes 15 de junio el Cabildo de Fuerteventura organizó unas jornadas formativas destinadas a profesionales del ámbito de la juventud para tratar en profundidad el fenómeno de la violencia de género desde una perspectiva poco común, su impacto en menores que se han visto expuestos a ella. A través de la experiencia ofrecida por personas vinculadas a esta problemática, el programa formativo se planteaba con el propósito de ofrecer y enriquecer las pautas de evaluación e intervención en estos casos.

Ponencia de las jornadas.
Ponencia de las jornadas.

El salón de actos del Centro Insular de Juventud de Fuerteventura fue escenario de un valioso proceso colectivo de construcción de conocimiento en torno a uno de los grandes retos que afrontamos como sociedad. En efecto, la sobreexposición a la violencia que sufre la juventud actual acarrea una serie de consecuencias negativas que, actualmente, solo se comienzan a vislumbrar.

En este sentido, la proximidad a la violencia durante la etapa infantil y adolescente siempre ha contado con un obstáculo añadido, su marcado carácter tabú dado que la mayoría de situaciones ocurren en entornos de confianza, lo que ha impedido el reconocimiento de esta problemática. Un reciente estudio estatal de la Comisión de Derechos de la Familia, la Infancia y la Adolescencia del Senado señalaba que nueve de cada diez adolescentes han presenciado directamente situaciones de violencia, desde actos leves a experiencias de extrema gravedad. Las cifras revelan que hay motivos para la preocupación, más aún cuando, siguiendo los datos de dicho informe, el 90% de estos casos no se notifican.

Por tanto, se muestra fundamental realizar una revisión y actualización de las estrategias mantenidas en la protección infantojuvenil hacia la violencia, a fin de aumentar la efectividad y mejora de las actuaciones llevadas a cabo en este sentido. Para ello, es imprescindible atender a la experiencia profesional de las personas que trabajan cotidianamente en dicho ámbito y conocen, directamente, los retos y limitaciones a los que nos enfrentamos.

Las jornadas profesionales mantenidas en Fuerteventura son buen ejemplo de cómo se debe dar una respuesta colectiva a un problema social, desde las múltiples dimensiones que abarca el fenómeno. Así, a lo largo de las sesiones, se fueron desgranando importantes claves para el éxito de las intervenciones, como son la necesidad de realizar evaluaciones tempranas, dedicar más recursos a la formación profesional, así como priorizar equipos interdisciplinares para garantizar la eficacia de las medidas a tomar.

Ante la incertidumbre e inseguridad que provoca el incremento acusado del nivel de violencia en edades tempranas se produce una normalización muy preocupante que solo puede ser atajada mediante un reconocimiento de la problemática, posibilitando factores fundamentales de protección. Durante las ponencias se señalaba la dificultad de diagnóstico del fenómeno debido a que, en multitud de casos, los síntomas mostrados por las víctimas se relacionaban directamente con trastornos de conducta y convivencia, pese a que el origen de dichos comportamientos en un porcentaje muy elevado (se apuntó al 90% del total) esconde situaciones de exposición a la violencia. A esto se añade la diversidad de las personas afectadas, ya que no todas muestran la misma sintomatología lo que conlleva que muchos casos no sean considerados si no se cumplen todos los parámetros que definen el estrés postraumático. Esta exigencia afecta especialmente a personas con altas capacidades, por lo que debería ser tenida en cuenta.

La detección de los casos es primordial para poder dar una respuesta adecuada a esta cuestión, tanto por parte de profesionales como de las familias y personas del entorno. Para ello, el diálogo es fundamental en la búsqueda de indicadores comunes a este tipo de conflictos. Así, la suma de cambios físicos, emocionales, a nivel cognitivo o conductuales pueden constituir señales de alarma que no se deben obviar, por lo que la escucha activa y un ambiente de confianza deben primar en el proceso de diagnóstico.

Generalmente, el establecimiento de estas circunstancias óptimas para la comunicación suele dificultar la inhibición de los y las menores en cuanto al relato de situaciones violentas. Además, la credibilidad de testimonios está sujeta a una serie de parámetros técnicos, avalados por la comunidad experta, que contribuye a la detección e intervención en estos casos. Consecuentemente, el sistema judicial debería tomar en más consideración la opinión infantojuvenil en las decisiones que atañen su tutelaje, aspecto señalado como prioritario por parte de algunas intervinientes.

Otros escenarios relevantes para proceder ante este tipo de situaciones se sitúan en el ámbito educativo, sanitario y de los servicios sociales. Desde el área profesional de estos sectores se muestra fundamental ofrecer pautas que ayuden a la población adolescente a identificar casos de violencia de género para que el entorno de iguales actúe como un factor de protección y no de riesgo, como sucede cuando se normalizan este tipo de conductas violentas. De una parte, se deben indicar aquellos rasgos que favorecen la autodetección del maltrato en el ámbito de pareja como son la velocidad de la relación, el sentimiento exacerbado, cambios de actitud drásticos en las interacciones sociales o la falta de responsabilidad general y, concretamente, en fracasos sentimentales anteriores, manifestando desprecio hacia quienes fueran su pareja en el pasado. Por otro lado, es igual de necesario que el entorno de las amistades contribuya a la detección del problema, atendiendo a señales de aislamiento de la persona, comportamientos extraños cuando se encuentra su pareja presente, muestras de su mal carácter y manifestaciones de presión de la posible víctima.

Violencia juvenil, una preocupación creciente.

En relación con el repunte acusado de violencia de género en la etapa adolescente, una deficiencia común explicitada durante toda la jornada es el retraso de acciones en la prevención del fenómeno. Las personas expertas coinciden en señalar que de nada sirven actuaciones puntuales (el 25N y el 8M), aisladas del contexto habitual donde las relaciones juveniles tienen lugar, sin una evaluación de su impacto y sin la coherencia demandada con el resto de actuaciones educativas desplegadas. La magnitud del problema requiere actuaciones más tempranas y una fiscalización externa de las mismas para delimitar su alcance. De lo contrario, todo el esfuerzo e inversión realizados carecen de efectividad.

Las causas del aumento de la violencia juvenil se encuentran estrechamente ligadas a aquellos aspectos a incidir para contrarrestarla. Así pues, la deconstrucción de estereotipos de género dañinos constituye el primer ámbito de actuación en la prevención de la violencia, con niveles tan preocupantes en la actualidad. También la hipersexualización que sufre la infancia, acusada aún más por la sobreexposición constante a la pantalla (el uso de videojuegos para mayores, la facilidad de acceso a pornografía en la red, etc.). Las reflexiones desde la práctica aportadas por las profesionales invitadas esgrimían su preocupación tanto por la visión de la sexualidad manifestada en niños, claramente genitalizada, como la ingenuidad desarrollada por parte de las niñas, según muestran los estudios realizados.

El principal reto en esta línea consiste en modificar la percepción que el alumnado masculino tiene en la actualidad hacia las medidas de promoción de la igualdad de género, ya que mayoritariamente se concibe como una “guerra de sexos” por lo que subyace un rechazo aparente hacia las mismas. Debido a esto, una de las principales tareas a abordar es la promoción de nuevos referentes de masculinidad hegemónica que impliquen un rechazo frontal de la violencia. Durante las jornadas, las participantes ofrecieron importantes modelos culturales orientados a promulgar nuevos tipos de relaciones personales más equitativas, material muy relevante para acciones preventivas tanto en la práctica escolar como en el contexto familiar.

En cuanto a las medidas requeridas para acabar con una problemática tan acuciante, en la sesión se apuntaba a la necesidad de iniciarlas desde el nivel de primaria, para promulgar una distinción clara y pertinente entre buenos y malos tratos. El enfoque más adecuado para situar estas intervenciones lo ofrece la coeducación, entendida como la educación en el respeto a la diversidad, surgida desde la teoría feminista. La lógica de las actuaciones se ve garantizada bajo este paradigma metódico que apela a la sustitución de la cultura de la violación por la del buen trato y los cuidados, a la construcción de apegos para generar la protección de las víctimas y no su revictimización y a la adquisición de habilidades socioafectivas que se traduzcan en relaciones más igualitarias y justas.

A este respecto, las ponentes insistían en anteponer la protección de la víctima a la denuncia de los hechos ya que, en algunas ocasiones, denunciar precipitadamente la puede poner en riesgo, especialmente en aquellos casos en los que aún no reconoce la situación de violencia que sufre. Por tanto, es conveniente recordar que se puede acceder a los servicios de protección sin mediar denuncias previamente. Esta matización importante hace énfasis, nuevamente, en la importancia que el intercambio de experiencias profesionales adquiere en el tratamiento de conflictos sociales enquistados en el tiempo, para atender a las especificidades de los sistemas implementados.

En definitiva, la apuesta por estas jornadas formativas supone un gran acierto ya que, no solo se han aportado claves conceptuales fundamentales en la prevención de la violencia infantojuvenil, sino que además se ha ofrecido un punto de vista muy valioso desde la experiencia práctica de las participantes. Por ello, el análisis iniciado sobre las dificultades y carencias manifestadas en dicho ámbito, así como las actuaciones de éxito sobre los márgenes de mejora aportan un conocimiento profundo de la situación, con una sólida base epistemológica.

Si bien muchas de las claves ofrecidas contaban con un claro carácter técnico, en general el desarrollo de las sesiones fue ameno y didáctico. No obstante cabe señalar que, sin participación institucional y política en el proceso de revisión de las medidas iniciadas se pierde un pilar fundamental para erradicar un problema grave, que afecta a la salud y el progreso del conjunto de nuestra sociedad. La implicación política debe ir más allá de la organización logística; se deben conocer las propuestas de la comunidad experta y tener en cuenta su trayectoria para asegurar la toma de medidas efectivas y la maximización de recursos. De lo contrario, peligra el alcance de las medidas preventivas pese a la voluntad de atajar esta problemática, aplacando las aspiraciones de igualdad surgidas al calor del avance social.

Unamuno y las mujeres

Memoria de Unamuno en Fuerteventura XIX

Unamuno y las mujeres.

Ideas iniciales sobre el acercamiento del autor al mundo femenino.

Siempre he sentido una gran perplejidad hacia la figura de Miguel de Unamuno, sus múltiples contradicciones y famosas polémicas. Si bien conocía las repercusiones de su obra literaria, lo estudié algo más desde el ámbito de la filosofía. Es por ello que prevaleció en mi recuerdo su exacerbada religiosidad, y esto, unido a la excentricidad de su peculiar carácter, puede que ayudaran a instalarse en el imaginario colectivo una idea suya de misoginia, como pude comprobar a lo largo de las sesiones y que argumentaré un poco más adelante en el desarrollo de esta memoria.

Cuando descubrí por casualidad que se programaba el curso “Unamuno y las mujeres” me interesó mucho al tiempo que, de forma inconsciente, sentía el riesgo de revalidar mis prejuicios. Pero sin duda, a medida que profundizaba en la lectura del programa, tenía clara una cosa: claramente, iba a des-aprender en ese curso, en el sentido más positivo del término. De lo contrario, no tenía ningún fundamento crear una jornadas sobre esta temática. No iba desencaminada.

Voy a estructurar esta memoria en dos grandes bloques. El primero estará centrado en la relación del autor con mujeres reales (exceptuando el ámbito familiar), y por tanto, fundamentado en la primera conferencia de Josefina Cuesta. Bajo mi punto de vista fue todo un acierto abrir las jornadas con este contenido histórico, ya que aportó claves muy reveladoras para entender en profundidad la personalidad de Unamuno y las verdaderas implicaciones del tema a tratar.

El segundo bloque tendrá por objeto desgranar la temática de la que se vale el autor para retratar el universo femenino en sus obras y profundizar en el original tratamiento literario que hace de la mujer, descrito a lo largo de las jornadas.

Unamuno y las mujeres de “carne y hueso”

Josefina Cuesta nos habló con claridad y apasionamiento sobre la correspondencia femenina que recibía Unamuno. Nos disponíamos a mirar a través de un espejo, por seguir la metáfora que a ella misma le sugería, a las mujeres de una realidad pasada gracias a las palabras que éstas dirigieron al literato. Era la única ponencia que iba a retratar a mujeres reales con las que don Miguel se relacionó.

No pude evitar rememorar la idea de la “intrahistoria” durante toda la charla, sin ser consciente aún del origen de la misma. El término hace referencia a todo conocimiento histórico al que se llega tras el estudio de pequeñas vivencias, y como buena aficionada a la historia, me apasionaba. Descubrí posteriormente, sin cierto asombro, que era un termino que acuñó precisamente Unamuno, y así lo hice pues, como manifestaba la propia Concha Espina en una de sus cartas al escritor, la realidad suele superar a la ficción con creces.

La conferencia de Josefina constituía un acto de regresión al pasado propio de la “intrahistoria” y que seguramente habría conmovido al propio escritor, tan aficionado por otro lado a las paradojas. La investigación de la correspondencia femenina de Unamuno no ha hecho más que empezar; el tema de la charla se aviva. Ya hay un libro, “Unamuno y las mujeres”, que se dedica al estudio del ámbito familiar, pero hasta ahora nadie se había centrado en el resto de remitentes. En esta primera sesión lo haremos de la mano de quien, hasta el momento, conoce mejor los documentos.

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Josefina Cuesta y Marcial Morera durante las jornadas celebradas en la casa del exilio de Fuerteventura de Miguel de Unamuno.

Aparecen las cifras: Hay un total de 575 interlocutoras (sin contar con la familia) que suponen casi el 10% del total de la correspondencia recibida por Unamuno durante casi 40 años, en el periodo comprendido entre 1.898 y 1.934. No está nada mal si tenemos en cuenta la tasa de alfabetización de la época, el 35% de la sociedad de entonces, y considerando que el índice femenino era claramente menor al masculino, ya que el servicio militar obligatorio se encargó de elevar el índice de alfabetización entre estos últimos, como bien apuntó Josefina.

Comienza la radiografía de la época. Nos encontramos ante una buena muestra representativa de las mujeres privilegiadas del momento, una población selecta que se encontraba en el reducido porcentaje de alfabetizadas: en su mayoría burguesas de clase alta aunque también estudiantes, mujeres del teatro, periodistas (o publicistas como se las llamaba entonces) y hasta una obrera autodidacta, el gran descubrimiento de la jornada.

En este punto la sesión adquiere un cariz muy femenino, especialmente después de una introducción previa masculina y ante un público que, hay que reconocer en este caso con alegría, era bastante igualado en cuestión de género.

La conferencia se torna de lo más interesante. La ponente conoce a la perfección el contexto de la época y la biografía de muchas de las protagonistas de la correspondencia, y lo más emocionante, aún no ha podido leer todas hasta la fecha, por lo que el estudio sigue abierto y pueden surgir más sorpresas. Josefina reconoce entonces que esperaba más correspondencia de destacadas figuras de, al menos dos generaciones de intelectuales, si bien las apariencias engañan y todo, al fin y al cabo, guarda interés histórico.

El estudio de este material se encuadra dentro del ámbito privado, ya que estos documentos reflejan relaciones de naturaleza íntima. Intentamos descubrir de qué manera el autor se relacionaba con el género femenino, a través de su correspondencia, para poder discernir de una manera más exacta la naturaleza del tratamiento literario que hace de ellas.

Gracias al estudio llevado a cabo por Josefina sabemos que existía una relación bastante estrecha y de igualdad entre Miguel de Unamuno y muchas de sus contemporáneas, al menos tras poder acceder a una buena muestra. Hay que tener en cuenta el dato al que hacíamos referencia anteriormente: el 10% de la correspondencia de Unamuno estaba escrito por mujeres, por tanto, es una cifra muy significativa de la naturaleza de las relaciones que éste mantenía con el género opuesto, al tratarse de relaciones bastante frecuentes.

Aunque es cierto que la mayor parte de las respuestas de Unamuno no se han conseguido recuperar, la forma en la que las mujeres se dirigen a él a lo largo de varios escritos señalan afecto, respeto y cercanía. Algo que, sin duda, solo puede concebirse en el marco de un trato recíproco, especialmente cuando las misivas se prolongan en el tiempo, tal y como señala Josefina.

Las motivaciones de las cartas son muchas y variadas: desde peticiones de empleo o solicitud de autógrafos hasta ofrecimientos de traducciones, y las más estremecedoras, las que le piden que interceda para apoyar a familiares que sufrieron represalias por temas políticos.

En resumen, tras las explicaciones de Josefina Cuesta que es quien hasta ahora conoce mejor el contenido de las misivas, y después de ver una buena muestra de las mismas, podemos concluir que existía un grado de cordialidad, confianza y respeto frecuente entre el autor y mujeres que no pertenecían a su círculo familiar.

El tratamiento literario de lo femenino

Propongo en este segundo bloque un acercamiento a los temas de los que se sirve Unamuno para presentarnos a sus personajes femeninos, y así poder exponer una idea global de lo que este tratamiento sugiere. Me gustaría destacar que estas apreciaciones no son de ninguna forma definitivas, ya que me baso fundamentalmente en lo comentado en las conferencias y no en un conocimiento directo de la lectura de las obras.

El matrimonio: Tema desarrollado por Marcial Morera en el contexto de “Nada menos que todo un hombre” y visto en contraposición con otra pieza de similar temática, “La Regenta” de Clarín. Esta comparación nos permite ver cómo Unamuno no se limita a elaborar una obra realista, sino que pretende ir más allá de la mera descripción. a partir de un desarrollo novedoso de la trama y la evolución de los personajes.

La finalidad última de esta novela sería invitar a la reflexión sobre la importancia vital del matrimonio, entendida como una institución maternal por excelencia. La novedad del autor consiste en hacer responsable del fracaso matrimonial a la parte masculina, por dos motivos principales: la incapacidad del hombre de comunicar sus sentimientos y su falta de compromiso.

Esto supone una ruptura con la tradición literaria anterior, ya que Unamuno convierte al hombre en el responsable último del descalabro, y lo condena al suicidio finalmente en esta obra. En este caso, ya el mismo título hace referencia precisamente a la singularidad del texto, centrándose en el rol masculino, frente a otros referentes como “Ana Karenina”, “Madame Bovary” y “La Regenta” a la que hacíamos referencia antes, centrados por el contrario en la figura femenina.

De lo visto en la charla, me gustaría destacar de igual manera la modernidad que me sugiere la visión que la protagonista femenina tiene de la belleza como algo negativo y su resistencia a ser “cosificada”, característica que confiere un grado de profundidad en el personaje muy importante.

La expiación: Tema desarrollado por Jose Antonio Ramos en el contexto de “Fedra. Ya desde el inicio, el ponente destaca el atrevimiento de Unamuno con la elección de tal personaje: históricamente rechazado por su tratamiento del pecado desde un punto de vista femenino, y por tanto, profundamente incómodo para autores masculinos y público general.

Sin embargo, la transgresión del autor va más allá del tratamiento de un personaje conflictivo, puesto que además resuelve la historia con originalidad y disidencia. De hecho, la Fedra de Unamuno no se sitúa en el mundo clásico, sino enmarcada en el cristianismo, para provocar una cercanía mayor en sus coetáneos. Así, se sirve de una situación límite para suscitar una reflexión sobre el concepto de la expiación, y unirla a la catarsis final tras la exposición del espectador al máximo pecado imaginado. Y todo ello desde la perspectiva femenina, rompiendo a su vez un doble tabú, esto es, toda vez que el varón es sujeto pasivo y no activo del conflicto.

Jose Antonio destaca la tentativa de Unamuno dentro de un contexto histórico en el que, los regeneracionistas, usaban la autonomía de la mujer como elemento esencial de reivindicación. Fedra es consciente de su pecado pero además no se arrepiente, solo alcanza a rezar en sus momentos de debilidad, y esa es la grandeza del personaje: su conciencia del mal indican redención, pero también una complejidad y profundidad únicas en su tratamiento. Es por ello que su final no supone una muerte violenta de la protagonista, permitiendo así la verdadera expiación de su pecado.

La maternidad: Tema desarrollado por Ángeles Mateo en el contexto de “Raquel Encadenada”. Esta obra permite al autor desarrollar una de sus principales preocupaciones, lo efímero del ser humano. De ahí que se vea la maternidad como un medio para alcanzar la posteridad, y por tanto, la importancia que le confiere al asunto.

Una constante de Unamuno es la visión del papel de la esposa como “mujer madre” y su grandeza hace que veamos como, en el texto planteado, se subalternen los roles de subordinación de género. Esto da pie al retrato de un personaje femenino que consigue liberarse de sus cadenas al final de la obra, aunque solo sea por perseguir un objetivo tan tradicional como es la maternidad, pero que en este caso le había sido negada por su esposo. Por tanto, nos encontramos una vez más con un hombre que vuelve a ser castigado por no cumplir con sus obligaciones.

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Unamuno en 1925. Imagen de Wikipedia.

La metafísica: Aunque esta temática podría considerarse el principal motor de la obra de Unamuno, se trató en el contexto de “Niebla” por parte de Isabel Castells, en una pertinente sesión final que engloba el principal fundamento del tratamiento literario que se da a la mujer. En este contexto, y tras todo lo expuesto en los días anteriores, vemos como el escritor maneja en su obra la temática de las relaciones personales con el fin último de provocar un debate metafísico. Sin embargo, para poder explorar la naturaleza filosófica del género humano, la principal novedad de Unamuno consiste en valerse de mujeres reales frente al recurso literario del arquetipo femenino.

En cuanto a la manera de resolver esta novela, cuya estructura es por otro parte bastante singular, el escritor innova una vez más asimilando el acercamiento a la mujer idealizada con el amor maternal, volviendo a destacar una vez más esta esencia femenina. El interés de la historia es el drama metafísico surgido con la intervención del creador (el demiurgo que representa al autor en este caso) y no por el contrario la historia de amor, hecho que permite a Unamuno tomar distancia de los personajes para ofrecer una visión amplia.

Unamuno y su versión femenina ejemplarizante

Durante el transcurso de las sesiones hemos sido testigos de una constante común. Por un lado, la reticencia inicial de los ponentes a exponer el tratamiento literario de la mujer que hace Unamuno desde un punto de vista igualitario, y por el contrario, el reconocimiento posterior de su esfuerzo al ofrecer una visión singular y rupturista del género femenino a lo largo de todas las obras analizadas.

Me atrevería a exponer que en un plano subjetivo, la estrecha relación existente entre religiosidad y el desprecio por lo femenino ha contribuido negativamente a la imagen colectiva que se tiene del autor.

Es evidente que no se puede conceder a Unamuno una conciencia de género actual, más allá de su crítica a la actitud del hombre cuando no cumple con sus obligaciones, pero sí una visión amplia de la naturaleza humana al otorgar un papel muy destacado al universo femenino.

La importancia de la mujer en su obra radica en su papel para la maternidad, como lo más sagrado que permite al humano luchar contra la muerte y refleja el ideal del amor (el amor materno). Pero es cierto que existen ejemplos numerosos para pensar que el papel de las mujeres va más allá de un simple instrumento. Unamuno aporta una profundidad singular a los personajes femeninos, y muchas de las actuaciones que les atribuye rompen con los clichés de la época.

Si bien la finalidad última sea estudiar la naturaleza del género humano, existe un claro componente de liberación de la mujer con respecto al hombre. Todo un mérito para el contexto y el entorno literario del momento.

La importancia del lenguaje inclusivo I

Construir una sociedad mejor

La gestión emocional es una pieza clave para el estudio del aprendizaje humano y el refuerzo de la autoestima, íntimamente ligados. Pero existe el riesgo de que este enfoque pueda quedar incompleto sin una visión de género que guíe el proceso y contemple las diferencias inherentes a los grupos sociales más oprimidos. Sólo así podremos recurrir al lenguaje, como herrramienta de adquisición de conocimiento, para aprender y configurar nuestra realidad al tiempo que se favorece una sociedad más democrática y justa.

Y es que lo incómodo se vuelve polémico y después revulsivo pero recordemos que de lo diferente y del problema nace la duda, y a partir de ahí lo aprendido, el conocimiento. Así, todo esfuerzo se ve recompensado y, por ello, un uso consciente e inclusivo del lenguaje es una buena técnica por muchos motivos, pero si quieres y sobretodo, porque se verá recompensada.

Puede que solo estemos avistando vagamente la naturaleza de estas conexiones a nivel cognitivo y por ello me gustaría poder tratar en futuras ocasiones el tema, ya que no consigo hacer la distinción entre lenguaje, democracia y libertad. Y mucho menos, en el reto que supone enseñar tu propio idioma como segunda lengua. Pero de esto hablaré en otra entrada.

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Defendiendo esta inquietud, en aras de un uso más igualitario del idioma, estoy convencida de que podremos favorecer unas relaciones sociales mucho más sanas. La idea de exponer brevemente unas pinceladas sobre la importancia del lenguaje inclusivo en la educación surgió a raíz de la publicación de “Lenguaje no sexista: ¿Lo utilizas?” de Oxfam Intermón.

Es una breve guía que aporta claves muy interesantes para dejar de ocular lo femenino y nos ofrece consejos útiles para aplicarla, de manera que no requiere mucho esfuerzo y además, puede ser de gran utilidad para quienes desarrollan la labor docente. Y, por supuesto, lo mejor de todo: ¡es más sencillo de lo que piensas!.

Igualdad, lenguaje y enseñanza

Hay evidencia científica suficiente que demuestra que el lenguaje es determinante para configurar la realidad. Al nombrarla estamos, por decirlo de forma muy gráfica, poniéndola de relieve; la elevamos a otra dimensión para dotarla de entidad propia. Lo que no se nombra, simple y llanamente no existe. Y esta sensación de inclusión es la que favorece la igualdad. En eso radica la democratización del lenguaje. Veamos un ejemplo contemplado en “Antropología Feminista” de Lourdes Méndez: 

Antropología: ciencia que trata de los aspectos biológicos y sociales del hombre. Hombre: ser animado racional, varón o mujer.
Varón: ser humano de sexo masculino.
Mujer: persona del sexo femenino.

Estas definiciones del Diccionario de La Real Academia Española condensan parte de las ambigüedades que sustentan la construcción del conocimiento científico-social sobre el género humano. Si bien es cierto que en castellano Hombre es un genérico que abarca dos sexos, el masculino y el femenino, no lo es menos que cuando disciplinas científico-sociales como la antropología piensan e investigan sobre el Hombre, erigen como referente de la especie humana al varón, y no a la mujer. Una de las consecuencias de este hecho es que, desde mediados del siglo XIX, las ciencias sociales y humanas producen conocimientos centrados en lo que los varones hacen, dicen y piensan. Por eso, se trata de conocimientos androcéntricamente sesgados que, contrariamente a lo que se afirma, no remiten al genérico Hombre sino al varón de la especie.

Aún existe mucha gente reticente al uso del lenguaje inclusivo pero si fuéramos en general más conscientes de las implicaciones que esto supone, quizás cambiaríamos de opinión. Y también puede que, quizás, dejemos de ocultar lo femenino y con ello parte de la realidad. Solo hace falta intención y sentido común. Lo demás es otro aprendizaje más de los muchos que vivimos.

Espero que esta entrada pueda invitar a la reflexión y que resulte útil la guía. Dejando de utilizar lenguaje sexista es posible que nos encontremos antes en el camino hacia una auténtica igualdad.